Casio Miranda siempre era el primero en llegar al estadio del Miraflores y el último en irse, los abonados que se sentaban a su lado en el estadio de Vistahermosa siempre lo veían en su asiento con sus gafas oscuras cuando llegaban y así lo veían sentado cuando se iban al terminar el partido. "Parecía una estatua, siempre con la mirada fija hacia el campo", me contó alguna vez uno de los vendedores de gaseosas.
Era un gran aficionado de aquel equipo de Miraflores que jugaba siempre por el día, se decía que era una especie de cábala del dueño del club que pensaba que en las noches los espíritus podían intervenir en el partido. El horario oficial del club era jugar a las 3 de la tarde, esta también era una de las razones por las que Casio se había hecho fanático del equipo, llegaba antes de las 2 al estadio con sus inseparables gafas oscuras.
Cuando Miraflores jugaba de visitante, Casio prefería escuchar los partidos por la radio, escuchaba atento cada jugada y vivía intensamente los partidos, siempre después de cada acción hacía comentarios que denotaban la gran emoción que le causaba escuchar los partidos.
Cuando iba a la cancha parecía otro, nunca comentaba ninguna jugada como lo hacía cuando escuchaba el partido por la radio, sólo se limitaba a festejar los goles de su equipo o a maldecir los de los contrarios.
Una tarde muy soleada de noviembre, Miraflores jugaba la final del campeonato regional contra el equipo del Mirador, el partido era muy peleado y muy parejo, a pesar de la entrega de los jugadores ninguno podía anotar el gol definitivo.
Casi al final del encuentro el arbitro marcó un penal a favor de Miraflores que todos celebraron pero nadie pudo ver en realidad si había existido la falta, Jorge "El búho" Lentini pidió la pelota y la puso en el manchón penal. Todo el estadio se puso de pie para el momento clave del partido, pero Casio se mantenía sentado en su lugar. Un niño que estaba sorprendiro por ese motivo le dijo a Casio: "Señor, señor levántese ... si no no va a ver el penal", Casio quitándose las gafas oscuras y mostrando su ceguera le respondió: "Yo no veo el futbol, yo lo siento".
Desde aquel noviembre y en honor a Casio, es costumbre que todos los aficionados del equipo local cierren los ojos cuando su equipo va a cobrar un penalty.
sábado, 3 de abril de 2010
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