Se jugaba el minuto 30 del partido amistoso entre Brasil y Rumania en el Pacaembú con marcador de 1 a 0 a favor de la ´canarinha´, sin embargo las miradas de los 30 000 aficionados no estaban dentro del terreno de juego sino fuera de la cancha, donde un hombre con evidente sobrepeso esperaba a un lado del campo para entrar a jugar sus últimos minutos con la camiseta de la selección brasileña con la que había anotado 67 goles.
Con cabello rizado y el mítico número ´9´ en su espalda, Luís Nazário da Lima mejor conocido como Ronaldo, vivió sus últimos minutos con la camiseta “verdeamarela” y puso fin a su carrera deportiva a los 34 años en los que logró entre muchas otras cosas 2 campeonatos del mundo (1994, 2002), y ser el mayor anotador de la historia de este torneo con 15 goles.
Fueron sólo 15 minutos los que duró su participación en la cancha y en los que se le vio participativo al lado de la nueva generación de la selección brasileña encabezada por Neymar y Robinho. Tuvo hasta tres oportunidades para marcar, pero Ronaldo no lo consiguió, pero que importaba si a final de cuentas ya tenía 420 goles en su carrera.
Estoy seguro que durante estos 15 minutos, en la cabeza de muchas personas pasaron como una película varios de los momentos que R9 vivió en su carrera como su debut a los 17 años con el Cruzeiro, sus primeros pasos europeos en el PSV, su consagración en el Barcelona, sus pisadas en el Inter, sus partidos de galáctico con el Madrid, su paso por el Milán, el final en Corinthians y por supuesto sus goles con la selección de Brasil.
Cuando el árbitro marcó el final del primer tiempo, Ronaldo se envolvió en una bandera de su país y junto a sus hijos dio por última vez una vuelta al estadio para recibir una ovación que no olvidará jamás. No sólo se retira el que para muchos es considerado el mejor ‘9’ de la historia, sino se va el ídolo y ejemplo a seguir de millones de niños y jóvenes que lo admiraron dentro de la cancha.
Y es que más allá de su extraordinaria potencia física con la que pasaba a los rivales como si fueran conos, su regate, sus definiciones, todas las publicidades que hizo para la marca de la palomita, sus goles ´maradonianos´, sus estremecedoras lesiones y su desgarradora conferencia en la que reveló su enfermedad de hipertiroidismo, lo que nos queda de Ronaldo es que siempre nos regaló emociones humanas jugando un fútbol de otro planeta. Las siguientes fueron sus últimas palabras en un campo de fútbol:
"Muchas gracias por todo lo que hicieron por mí en mi carrera, por aceptarme como soy, por haber llorado cuando lloré, cuando sonreí ustedes sonrieron. Sólo tengo que agradecer, desde el fondo de mi corazón, a todo el pueblo brasileño por todo el amor que ustedes me dieron. Hasta pronto, pero esta vez fuera de los campos".
miércoles, 8 de junio de 2011
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